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Gothy López: pinceladas de una talentosa y distinguida pintora salvadoreña

Publicado el 30 de noviembre, 2018

“El arte, en mi caso, es muy autobiográfico, en el sentido de que no solo cuenta mi vida, sino que cuenta también la situación en que yo vivo: mi entorno, mis raíces, un poco de la historia de El Salvador”. De esta manera, la pintora nacional Margoth Beatriz López se refiere a la propuesta creativa de su autoría, con la que ha logrado destacar en varios países, en un recorrido que empezó hace más de 20 años.

La artista, mejor conocida como Gothy López, relata que su aventura en el mundo de la pintura inicia en 1994, cuando comienza a especializarse en la rama de Artes Plásticas, en la Universidad de El Salvador. Aquí aprendió de destacados maestros, entre los que nombra a Camilo Minero y Pedro Acosta.

Desde sus inicios, las habilidades con el pincel ya reflejaban su talento. Si bien no había alcanzado aún su grado universitario, su trabajo ya era reconocido, logrando en Brasil el Premio Philips de Arte, durante la Exposición Latinoamericana de Jóvenes Talentos.

Para seguir forjando sus capacidades y tener una visión artística desde otras perspectivas, en 2005, la compatriota decidió establecerse en Milán, Italia. Al poco tiempo de su llegada, fue seleccionada -entre 400 propuestas- como ganadora del premio Rotary Club de Vigano a jóvenes talento.

“Esto me confirmaba que mi formación, 100 por ciento salvadoreña, era válida, y así como la formación técnica, es igual de importante la pasión con las que se hacen las cosas”, comenta la pintora.

Posteriormente, el príncipe Alberto, de Mónaco, la invitó a realizar una exposición en su país, evento que marca la primera ocasión en que una de sus colecciones fue mostrada en el continente europeo.

“He recibido muy buenas críticas e incluso se han publicado algunas exposiciones en periódicos como El Corriere della Sera”, comparte la artista, quien también ha exhibido su trabajo en Asia.

Entre sus obras destacan dos retratos del guía espiritual Monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, por quien ella expresa una profunda admiración a su vida y ejemplo.

Una de estas piezas fue presentada al papa Francisco, en el 2015, por la comunidad salvadoreña en Italia, como símbolo de agradecimiento por la beatificación del arzobispo. El pontífice elogió la obra de Gothy por su excelente calidad y alto grado de realismo.

Esta experiencia la transportó a otros niveles de inspiración que la llevaron a crear otro retrato del religioso proclamado santo de la Iglesia Católica, en octubre pasado. este cuadro fue solicitado por el cardenal salvadoreño Gregorio Rosa Chávez para exponerlo en la parroquia del Santísimo Sacramento a Tor de Schiavi, en Roma, donde fue entronizado recientemente.

Hoy en día, Gothy López ha montado su propio atelier en su residencia, que es testigo del proceso de creación de cada una de sus obras. Su santuario es también un salón de clases en el que enseña a otras personas diversas técnicas de las artes plásticas que ella maneja con mucha destreza, además de la pintura, como son el dibujo, la escultura, el grabado y la cerámica.

Su pasión, talento y dedicación, le valieron para ser la primera salvadoreña en formar parte del Comité de Selección de Artistas que presentan sus obras contemporáneas en la Bienal de Florencia. Además, le ha permitido colocar su obra junto a la de grandes talentos, en la Basílica de Santo Stefano Maggiore, en Milán.

“El hecho de que una salvadoreña haya podido poner una obra de arte religiosa a la par de las grandes obras de arte de los grandes maestros, para mí fue símbolo de orgullo nacional (…) Lo vivo como un triunfo de mi país”, manifiesta esta compatriota, que en 2017 fue nombrada por la Asamblea Legislativa como Pintora Distinguida de El Salvador.